COSECHA Y PREPARACION DEL


La recolección del tabaco debe hacerse hoja por hoja, empezando con las de abajo, continuando con las del medio y finalizando con las de la corona, a medida que reúnan las condiciones que permitan la obtención del tipo de producto deseado en el mercado.


La cosecha del tabaco debe realizarse cuando las hojas hayan desarrollado una coloración verdeamarillenta, que comienza por sus bordes y se extiende hacia la nervadura principal. En este estado, las hojas son pesadas y gruesas, lo cual hace que sus puntas se encorven hacia abajo y se rompan con facilidad, especialmente cuando están mojadas por el rocío; pierden sus vellosidades (haviju); presentan una mayor segregación gomosa; y, al presionarlas hacia el suelo, se desprenden del tallo con facilidad. Para obtener un producto de buena calidad, la cosecha debe realizarse en días secos, después de que el sol o el viento haya hecho desaparecer la humedad producida por el rocío. Esta operación debe efectuarse seleccionando las hojas maduras, las cuales deben desprenderse del tallo presionando hacia abajo la base de las mismas con los dedos y luego deben ser colocadas, bien extendidas, sobre un brazo, en forma tal que la espalda (cara inferior) de las hojas quede hacia arriba. Una vez recolectadas de sesenta a setenta hojas, deben ser depositadas, conjuntamente, sobre una arpillera u otro material que evite el contacto de las mismas con la tierra. Después de haber completado algunos "atados", estos deben ser trasladados al galpón, depositándolos sobre una mesa larga o sobre un "sobrado" previamente preparado con tablas.

PREPARACION DEL "SOBRADO"

Para la preparación del "sobrado" pueden utilizarse tablones, varillas de madera o de tacuara, a un metro y treinta centímetros del suelo, con el fin de facilitar el "apartaje" y ensartado posterior de las hojas en verde y evitar su contacto con la tierra o cualquier otra materia extraña.

"APARTAJE"

En el galpón, sobre mesas hechas de tablones u otro material, debe efectuarse el "apartaje" (clasificación en verde) de las hojas de acuerdo a su madurez y longitud, con el fin de facilitar su clasificación cuando estén secas. Esta labor debe realizarse en base a los siguientes criterios:

  • Flojo: Están las hojas largas y las cortas; las primeras comprenden las hojas enteras y finas que tienen más de 38 cm. de largo, con buena gomosidad y buen estado de madurez. Las segundas tienen 30 a 38 cm. de largo, con buena gomosidad y buena madurez.
  • Tipo K (Africa o doble sencillo): Son hojas gruesas y pesadas que se obtienen por efecto de un "capado" temprano de las plantas y una recolección tardía de las hojas. Las mismas tienen más de 30 cm. de largo.
  • Pasado: Son hojas sobremaduradas en la planta, con perforaciones producidas por el ataque de plagas y enfermedades o por roturas debidas a causas mecánicas y que tengan más de 30 cm. de largo.
  • Pasado inferior (Kachia'i): Son hojas rotas y/o angostas, especialmente las de la corona y las bajeras que estuvieron en contacto con el suelo.

ENSARTADO

Las hojas apartadas deben ensartarse por separado. Para la preparación de cada sarta, debe hacerse descansar una varilla de tacuara o de madera seca sobre dos soportes de un metro y veinte centímetros de altura sobre el nivel del suelo. A un extremo de dicha varilla se ata una punta del hilo de ferretería enhebrada en la otra punta a una aguja larga hecha de alambre u otro material. Luego, la aguja debe ser introducida a través de la parte más gruesa de la nervadura central de las hojas, tomando la precaución de que queden "espalda" con "espalda" y dispuestas, alternativamente, a uno y otro lado de la varilla. Posteriormente y a medida que se vayan ensartando, deberán ser corridas, cuidadosamente, hacia atrás. Este tipo de sarta, comúnmente denominado "sarta jekutu", permite un secado rápido y uniforme de las hojas, reduce la posibilidad de que, en tiempos de lluvias prolongadas, el tabaco se pudra o se enmohezca y asegura la obtención de un producto de alta calidad y buena presentación. No debe utilizarse para el ensartado "yvyra" ni alambre fino, debido a que estos materiales afectan la calidad del tabaco, resultan más caros y crean inconvenientes tanto en los depósitos de manipuleo como en las industrias.

GALPON - SECADERO

Para el proceso del "curado" debe contarse con un galpón-secadero en el cual se puedan controlar la temperatura, la humedad y se pueda evitar que el producto se contamine con materias extrañas. El secadero debe ser un galpón con techo de paja, tablilla o zinc y paredes de madera, ladrillo, adobe o tacuara cortada, con una puerta en cada extremo, con ventanas a los costados y con piso de ladrillo o de madera, que debe mantenerse limpio.

UBICACION DE LAS SARTAS EN EL SECADERO

Para el secado del tabaco deben hacerse descansar los palos o varillas de las sartas sobre travesaños paralelos ubicados en lo alto del galpón, dejando un espacio de alrededor de veinte centímetros entre las sartas, a fin de evitar el amontonamiento y la secuente pudrición o enmohecimiento de las mismas. De los travesaños que sirven de soporte a las sartas de arriba, deben colgarse otros travesaños paralelos y así sucesivamente hasta llegar a un metro del suelo, obteniéndose de esta forma varios "pisos" de sartas.

PROCESO DEL CURADO

El curado del tabaco consiste en la eliminación del agua que contienen las hojas y se desarrolla en tres etapas:

  • Amarillamiento de las hojas: Inicialmente, el secadero debe estar húmedo y con una temperatura no muy elevada (28 a 30ºC), a fin de que la eliminación del agua de las hojas (hy'ai) se efectúe lentamente hasta que la lámina de las mismas tome una coloración amarilla. Este proceso tiene una duración de cuatro a seis días.
  • Oscurecimiento de la hoja: Al terminar el proceso de amarillamiento, las hojas deben perder rápidamente el agua que aún contienen. Para el efecto, debe elevarse la temperatura y reducirse la humedad en el secadero. En caso de que las condiciones ambientales no lo permitan, debe utilizarse como fuente de calor brasa de carbón dentro de recipientes metálicos transportables (braseros) que deben ser convenientemente ubicados en el interior del mismo, de manera a efectuar una buena distribución del aire caliente. Si no se dispone de las facilidades necesarias para crear estas condiciones, las sartas deben secarse al sol en tendales, evitando el efecto del rocío o del aguacero.
  • Secado de la nervadura principal: Luego del oscurecimiento de la lámina de las hojas, las sartas deberán permanecer en un ambiente de aire seco y temperatura elevada, a fin de que la nervadura principal se seque y las hojas tomen una coloración definitiva y uniforme. Las sartas que fueron secadas al sol deberán ser colocadas para dicho efecto en la parte alta del galpón.

FERMENTACION

La fermentación es un proceso que se efectúa para mejorar el aroma y la coloración de las hojas. El emperchelado debe realizarse aprovechando los días en que haya suficiente humedad en el ambiente, lo cual ocurre en tiempos nublados o después de una lluvia, para evitar el deterioro de las hojas, las cuales nunca deben ser humedecidas artificialmente. En caso de no producirse lluvia por espacio de una larga temporada (sequía) y, en consecuencia, no se puedan emperchelar las sartas que ya están en condiciones para el efecto, las mismas deberán ser sacadas fuera del galpón (al aire libre) al oscurecer para que se humedezcan por influencia del "rocío" nocturno y al día siguiente, antes de la salida del sol, deberán ser empercheladas. El perchel debe ser preparado sobre tablones dispuestos a 10 cm. del suelo y separados de la pared del galpón. Debe ser cubierto con tablas o tablones bien dispuestos de tal forma a darle una presión uniforme en toda la superficie. Los percheles deben quedar separados por pasillos de medio metro para facilitar su aireación y su inspección. Al término de estos procesos, las hojas denotan un color castaño uniforme, flexible y olor suave. Estas características se obtienen entre los 30 y 45 días.

ENVASADO

Luego del proceso de fermentación en el perchel y de la clasificación, el tabaco debe ser envasado a fin de evitar su deterioro durante el transporte, lograr que mantenga su peso, contribuir a que tenga una buena presentación para su comercialización y facilitar su entrega en los depósitos.

RECOMENDACIONES ESPECIALES

  • Destruir rastrojos: Inmediatamente después de la cosecha, se deberán arrancar, juntar y quemar los tallos del tabaco. La eliminación de los rastrojos debe realizarse con el fin de evitar que las plagas y las entidades causales de enfermedades que "invernan" en los mismos se constituyan en peligro de ataque a las nuevas plantaciones.
  • Evitar la contaminación del producto: Debe evitarse que el producto se contamine con materias extrañas (tierras, insecticidas, fungicidas, fertilizantes u otras impurezas) durante su cosecha o preparación. Es importante señalar que la contaminación del producto con materia extraña es un factor que puede impedir su comercialización interna y externa. En cualquiera de los casos, limitará las posibilidades de que el agricultor pueda colocar su producción de tabaco.