Cultivo de la frutilla

Ing. Agr. José F. Bareiro

Uno de los factores para el éxito en esta actividad es implantar el cultivo en la época adecuada. El éxito debe entenderse por la obtención de altos rendimientos y producción en la época de los mejores precios. Según el Instituto Agronómico Nacional de Caacupé, la mejor época para plantar frutilla va del 10 de marzo al 10 de abril.

El rendimiento promedio nacional de este cultivo es de 6 Ton./Ha., que equivalen a una producción aproximada de 100 gr./planta, considerado bajo teniendo en cuenta los adelantos tecnológicos disponibles en el país. Las principales causas de la baja productividad de frutilla en el Paraguay son la utilización de cultivares poco productivos, la baja calidad de las mudas, la aplicación ineficiente del agua de riego, la baja fertilidad del suelo agravada por un enfoque equivocado del manejo del mismo, la aplicación de dosis inadecuadas de fertilizantes químicos y orgánicos, y el escaso conocimiento sobre la mejor época de plantación.

El cultivo de la frutilla constituye una de las alternativas de producción más interesantes para el pequeño productor, por su alta rentabilidad, su sostenida demanda en el mercado tanto para el consumo fresco como para materia prima para la industria, y por las posibilidades de una eficiente ocupación de la mano de obra familiar.

VARIEDADES

La variedad más difundida es Tufst. La misma se destaca por sus buenas características tales como: elevada productividad; frutas de tamaño grande, resistentes y brillosas; tolerancia a la mancha de la hoja; excelente producción de estolones; y precocidad. Estas características también han sido tenidas en cuenta para que el Instituto Agronómico Nacional (IAN) iniciara un programa de producción de mudas libres de virus de frutilla, siendo esta tecnología la que ha determinado el gran impulso a la difusión de la variedad.

En el departamento Central, principal productor de frutilla, pueden encontrarse cultivos de antiguas variedades como Monte Alegre, Camanducaia, Florida 90 y Margarita, cuya permanencia en poder de los productores puede interpretarse como una aceptación de los mismos hacia estos materiales. El IAN de Caacupé mantiene actualmente una colección de siete variedades cuya adaptación y comportamiento vienen siendo evaluados.

CLIMA

La frutilla es un cultivo típico de climas fríos, no siendo tolerante a temperaturas altas. Las condiciones climáticas predominantes en nuestro país, con otoños e inviernos relativamente fríos, presentan las características requeridas para la adaptación de este cultivo.

La temperatura afecta decisivamente la calidad del producto, exigiendo temperaturas diurnas moderadas a bajas, para lograr un buen crecimiento vegetativo y alta productividad. En condiciones de temperaturas diurnas elevadas se obtienen frutas de sabor pobre, excesivamente ácidas, sin aroma y poco firmes. Para desarrollar un rico aroma y sabor típicos, la frutilla debe madurar en la planta bajo una temperatura de 10C, durante las primeras horas de la mañana.

La duración del día es otro factor importante en este cultivo. Los días cortos estimulan sensiblemente la floración y fructificación, mientras que los días largos favorecen la fase vegetativa, estimulando la emisión de estolones. La interacción entre el fotoperíodo y la temperatura determina la adaptación de una variedad a una localidad o región.

EPOCA DE PLANTACION

De acuerdo a ensayos realizados en el IAN, en Caacupé, la mejor época para la plantación de la frutilla es entre el 10 de marzo y el 10 de abril. En esta época, los días son aún suficientemente largos y la temperatura es relativamente alta, condiciones estas que favorecen un buen desarrollo vegetativo inicial; a medida que se aproxima el invierno, y en los primeros meses de esta estación, los días son cortos y la temperatura es relativamente baja, conformando las condiciones ideales para la floración y fructificación.

A mediados de la primavera (octubre) y durante el verano, los días se alargan y la temperatura se eleva, favoreciendo la fase vegetativa con emisión de estolones, determinando el fin de la fase productiva.

SUELO

La frutilla es un cultivo exigente en cuanto a las condiciones físicas y químicas del suelo. Produce mejor en suelos arenoarcillosos, fértiles, con 3 a 5% de materia orgánica, y pH de 5.8 a 6.2. Requiere una buena preparación de suelo, para facilitar un óptimo desarrollo.

Lastimosamente, la utilización del suelo como factor tecnológico de la producción no se valora en su real dimensión; el manejo del suelo debe ser tan cuidadoso como el que se brinda a cualquier ser vivo, incluyendo la rotación de cultivos, la labranza mínima, la cobertura de la superficie (mulch), el uso de abonos verdes, la incorporación de materias orgánicas (estiércol, restos de cultivos, etc.), el uso mínimo de agrotóxicos, el manejo adecuado de los sistemas de riego, y otros.

FERTILIZACION

La adecuada disponibilidad de materia orgánica mejora las condiciones físicas del suelo y beneficia la productividad de este cultivo, por lo que se recomienda aplicar en los almácigos entre 5 a 6 Kg./m2 de estiércol vacuno, por lo menos 8 días antes de la plantación.

El fósforo y el nitrógeno son los elementos químicos que tienen mayor incidencia en el aumento de la productividad de la frutilla, por lo que la aplicación de los mismos es fundamental. Se recomienda la aplicación de 400 a 800 Kg./Ha. de superfosfato triple y 100 a 250 Kg./Ha. de cloruro de potasio, 15 a 20 días antes del trasplante. El nitrógeno, en forma de urea, se recomienda aplicar un total de 200 a 250 Kg./Ha., parcelado en tres aplicaciones a los 30, 60 y 90 días después de la plantación.

PLANTACION

- Selección y tratamiento de mudas: Las "semillas" de frutilla son las plantitas nuevas que se forman a lo largo de los estolones emitidos por la planta madre durante la fase vegetativa (entre octubre y marzo). Antes de la plantación se debe realizar una buena selección de las mudas de acuerdo a su sanidad y tamaño, separándolas en grupos (grandes, medianas y pequeñas). Esto es importante para lograr uniformidad del cultivo, lo que a su vez permite diferenciar los tratamientos de acuerdo a su desarrollo.

La utilización de mudas sanas permite obtener la cantidad adecuada de plantas por área y, por lo tanto, una mayor producción. Por eso es importante renovar el plantel de mudas cada tres años con materiales libres de virus.

El tratamiento sanitario de las mudas antes del trasplante consiste en sumergirlas por 5 segundos en una solución de Omite a 0,05%, o Kelthane a 0,1%, para el control de ácaros, pequeñas arañitas que parasitan la fase inferior de las hojas.

- Sistemas de plantación: Una vez que las mudas sean retiradas del vivero, con 3 a 4 hojas funcionales, es conveniente realizar inmediatamente la plantación para evitar el secado de las raíces, y consecuentemente la muerte de la planta. No se recomienda la poda de las raíces.

Las mudas se deben colocar en el hoyo de plantación a la misma profundidad en que se encontraban en el vivero, cuidando de no enterrar la gema vegetativa para evitar pudriciones o retrasos en la brotación.

La plantación se debe hacer con suelo húmedo; independientemente de esto, luego de la plantación, se debe regar inmediata y abundantemente para inducir a la adherencia de las partículas del suelo a las raíces.

Espaciamientos: Las mudas libres de virus, por ser más vigorosas, deben ser plantadas a una distancia de 40 cm. x 30 cm.; las mudas comunes pueden plantarse a 30 cm. x 30 cm. Las plantaciones tardías tienen menor desarrollo, lo que permite utilizar mayores densidades.

La población de plantas por hectárea depende del espaciamiento utilizado y del arreglo de los tablones en el área considerada; con una densidad de 9 pl./m2, una hectárea comporta aproximadamente 60.000 plantas.