Alimentación de la vaca lechera

Dr. Horacio Vautier

Los alimentos que componen una ración se pueden dividir, en forma general, en tres categorías: los forrajes, los concentrados y los suplementos minerales y vitamínicos. El volumen de los mismos está estrechamente relacionado con su contenido de fibra. Cuando más alto es el contenido de fibra, mayor será su volumen por unidad de peso.

La cantidad de forraje a incluir en la ración deberá ser siempre la mayor posible, porque es la fuente más económica de nutrientes. De acuerdo a la situación productiva de la vaca (seca o en producción, al inicio de lactancia, final de lactancia ) y según la calidad de los forrajes, estos pueden formar el 45% (principio de la lactancia ) hasta el 98% (vacas secas) de la ración. Los concentrados pueden variar de un 0 a 55% de la ración y los suplementos vitamínicos y minerales del 0.5 al 2% cobre la base de materia seca.

Es frecuente describir las raciones de las vacas lecheras utilizando la relación entre cantidad de forrajes y la cantidad de granos.

Los forrajes son altos en fibra y bajos en energía, y los concentrados son bajos en fibra y altos en energía. Una ración con una proporción alta de forraje en relación al concentrado (por ejemplo 70:30 ) tiene menor cantidad de energía que una ración donde predomina el concentrado (por ejemplo, 40:60 ).

Cuando la proporción de concentrados supera el 65% del total de la ración, las posibilidades de trastornos digestivos se incrementan considerablemente, siendo la acidosis ruminal uno de ellos.

El contenido de grasa de la leche producida con esas raciones desciende al 2,5%.

VOLUMEN DE LA RACION

El volumen de un alimento está estrechamente relacionado con su contenido de fibra. Cuando más alto es el contenido de fibra de un alimento, mayor será su volumen por unidad de peso.

El volumen de un ración, por lo tanto, dependerá de la proporción forrajes-concentrado. Cuando el volumen de una ración es alto, la capacidad del rumen podría llenarse antes de que la vaca haya recibido lo suficiente para satisfacer sus necesidades de energía.

Por el contrario, una ración con más concentrados puede ser ingerida más rápidamente, pero puede resultar más costosa.

Por lo tanto, la ración para vacas lecheras que lleva la mejor relación de forrajes y concentrados es aquella que prioriza el uso de forrajes mientras mantiene un volumen compatible con la capacidad del rumen, maximiza la producción de leche, preserva la salud de la vaca y además, muy probablemente, sea más económico.